El diseño equilibrado. El reticulado

Cómo armonizar los bloques de contenido que formarán la composición del diseño.

Una composición gráfica debe ser equilibrada no sólo en contenidos, sino también visualmente, hasta tal punto que podemos decir que el orden en la disposición espacial de los elementos de la misma es uno de los factores más importantes para su éxito. El espectador que contempla una obre gráfica (folleto, cartel tríptico o página web) busca subconscientemente en ella un orden y una estabilidad que le permitan pasear la vista por la misma de forma organizada y limpia. El sistema plano de referencia habitual en los seres humanos es el formado por un eje horizontal y otro vertical, es decir, por dos rectas que se cortan en un ángulo de 90º. En este sistema, el eje horizontal aporta equilibrio y estabilidad, mientras que el vertical facilita la elevación de la vista, marcando prioridades o niveles en la composición. Puesto que las composiciones gráficas (y dentro de ellas, las páginas web) se representan en soportes planos, es fácil deducir que este sistema de referencia es también el más adecuado para la distribución de sus elementos. Si a esto sumamos el carácter eminentemente rectangular de la mayoría de los soportes, obtenemos por extensión el sistema de organización idóneo para nuestras composiciones: el reticulado. Un reticulado o rejilla es un sistema de referencia formado por diferentes líneas horizontales y verticales que marcan la ubicación de elementos y zonas en una composición gráfica, líneas que no tienen porqué tener una representación real (no tienen porqué formar parte del grafismo), pero sí mental. Son las guías imaginarias sobre las que vamos a ir colocando los elementos, la espina dorsal de un composición gráfica.

Mediante el reticulado, el diseñador va situando con armonía los bloques de contenido que formarán la composición: zonas principales y secundarias, títulos y subtítulos, bloques de texto, fotografías, ilustraciones, gráficos, sistemas de navegación, botones, iconos, etc, dando con ello un estilo propio visualmente lógico a la misma. Una composición gráfica no es un sistema estándar, único, sino que los mismos elementos se pueden organizar según diferentes esquemas lógicos. Pero siempre deberán estar dispuestos según una retícula que les aporte equilibrio y estabilidad visual. Es tarea del diseñador buscar el conjunto ubicación-reticulado que mejor se adapte a su obra. La ubicación de elementos en una composición según un reticulado determinado no precisa la introducción de los elementos finales de la misma. Es decir, se puede perfectamente diseñar la organización de un grafismo tan sólo con rectángulos de colores. Más aún, con rectángulos de un solo color. Lo que importa no es el aspecto visual final, sino la organización lógica y regular de los elementos. En el caso concreto de una página web, el diseñador puede perfectamente distribuir en pantalla una serie de rectángulos que representen las zonas que va a tener la página. Si la distribución sigue un reticulado acorde y las zonas están ubicadas con lógica, la página que resulte de ello tiene un 50% de posibilidades de resultar correcta.

Reticulado de Terra

Esta estructura lógica creada con el reticulado debe mantenerse luego en todas las páginas que forman el sitio web, proporcionando con ello consistencia y homogeneidad al mismo. Si definimos una separación entre el cabecero de un formulario y el inicio de los elementos del mismo de 15 píxeles, todos los formularios, fichas, textos, etc, que tengan un cabecero, deben mantener el mismo espacio separador. Si definimos unos márgenes vacíos entre la página que diseñamos y los bordes de la ventana del navegador de 30 píxeles, todas las páginas del sitio deben mantener constantes esos márgenes.

Reticulado en un formulario maquetado con tabla